SECUELAS DE LA RECESIÓN ECONÓMICA MUNDIAL

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 13-03-2012 en General. Comentarios (0)

SECUELAS DE LA RECESIÓN ECONÓMICA  MUNDIAL

 O UNA NUEVA CRISIS

 

Ismael García C.

 

Los países de América Latina se vieron afectados por la recesión de Estados Unidos cuando la banca de ese país no recuperó la mora inmobiliaria, redujo la producción, hubo despedidos masivos, se desplomó la demanda mundial, disminuyó el comercio y el gobierno hizo un multimillonario salvataje financiero. Situación similar vivieron sus principales socios económicos europeos. El impacto fue mayor en esta región por la preexistencia de grandes déficits, excesiva dependencia del capital extranjero y serios desequilibrios fiscales. La fuga de capital depreció las monedas de la región, declinaron los mercados accionarios, aumentaron los empréstitos (crédito o préstamo que toman las empresas o el Estado emitiendo títulos nominativos o al portador), disminuyeron la inversión extranjera directa (IED), las remesas y el turismo. Los países muy dependientes del comercio con EEUU, como México, fueron muy golpeados por la crisis. Muchos gobiernos de la región aplicaron medidas macroeconómicas contracíclicas, incrementando el gasto público, para impulsar la demanda interna.

 

En Brasil, la recuperación de la demanda interna fue impulsada con una política monetaria expansiva y con una política fiscal contracíclica, que reactivó su economía a finales de 2009. En Argentina, la recesión y la incertidumbre política, afectaron la inversión y el comercio. El colapso de las importaciones y la disminución de los ingresos fiscales debilitaron la demanda interna y la producción, mientras sufrían una severa sequía. En la República Bolivariana de Venezuela, el PIB disminuyó al colapsar la demanda externa, la baja del consumo privado y la menor inversión. Las ventas de bienes manufacturados y al consumidor bajaron debido a la débil demanda interna y la producción cayó. Chile disminuyó la producción y la debilidad de la demanda interna contrajo las importaciones, superando el desplome de las exportaciones.

 

Los flujos de capital han regresado a la región a niveles previos a la crisis en los países más integrados al sistema financiero mundial, especialmente a economías que demostraron  fortaleza ante la crisis, recuperándose la confianza de los inversionistas y mejorando el acceso a los mercados internacionales de deuda, pero los mercados financieros son débiles. Las monedas  depreciadas en relación con el dólar estadounidense se han recuperado. El decreciente impacto de los estímulos fiscales sobre el crecimiento, la incierta participación del sector privado en la recuperación, el sobreendeudamiento público, la insolvencia de pago generalizada amenazan la estabilidad económica y hacen temer un rebrote de la crisis financiera, una segunda oleada de quiebras bancarias en los Estados capitalistas centrales, que llevarían a una nueva recesión que haría colapsar en cadena a los Estados capitalistas centrales y subdesarrollados o emergentes.

 

La crisis fiscal (producto del déficit comercial y recaudatorio del Estado) se sumó al incremento del desempleo y al estancamiento del consumo. La especulación bursátil ha hecho que la “crisis fiscal” siga a la “crisis financiera”. La “crisis estatal” ocurre por el salvataje financiero estatal que han endeudado (sin respaldo fiscal) a los Estados centrales (EEUU y la Unión Europea). La nueva crisis se exporta desde EEUU mediante el endeudamiento sin respaldo que explota el dólar como “refugio seguro” para los especuladores internacionales. Los billonarios fondos públicos utilizados para salvar a los megaconsorcios bancarios e industriales generaron una deuda impagable y un rojo crónico en las cuentas fiscales de las naciones capitalistas centrales. 

 

La crisis fiscal de Grecia repercutirá sobre Portugal, España, Islandia, Irlanda, Reino Unido o EEUU. Al aumentar los temores de impago y/o depreciación monetaria, las autoridades incrementan el interés, ralentizando (desacelerando) el crecimiento, sobre todo si el sector privado se endeuda mucho. Los inversores se van al “refugio seguro” de la deuda estadounidense. Pero la tasa de ahorro de los hogares de esa nación no ha crecido lo suficiente para absorber los billones de dólares de emisiones de deuda anuales.

 

Recientemente el gobierno británico anunció un plan de ajustes severos para reducir su déficit fiscal de 255.000 millones de dólares, el 11 por ciento del PIB, que se ubica entre los más elevados de las naciones desarrolladas. Pretenden reducir el gasto público de entre el 20 y el 40% para los próximos 5 años incluyendo el despido de unos 490.000 empleados públicos, La medida fue rechazada por los principales sindicatos de Gran Bretaña que amenazaron al gobierno con huelgas generales y miles de personas se manifestaron en Londres.

  

El FMI estima la deuda pública de Francia en 93%, en manos extranjeras en más de un 25%. El presidente Nicolás Sarkozy se mantuvo firme en subir la edad de jubilación a 62 años para salvar el sistema de pensiones. Los sindicalistas consideran que jubilarse a los 60 años, es un derecho adquirido tras años de lucha. Las huelgas de trabajadores se calculan en unos 400 millones de euros (562 millones de dólares) por día; puertos, refinerías e incineradoras de basura fueron bloqueados durante semanas y la policía abrió algunas gasolineras a la fuerza.  

 

No hay buenos pronósticos para los Estados Unidos, pese a su imagen de país de la oportunidad y de la libertad, un mercado de refugio con una productividad envidiable, con tecnología de punta mundial y el aparato militar más poderoso y costoso del mundo. Pese a los estímulos federales de los últimos tres años, la actividad económica de los Estados Unidos es buena sólo para las empresas más grandes, pues con un bajo consumo privado las empresas no invierten.  

 

Por otra parte, el neocolonialismo y los tratados de libre comercio han demostrado que llevan más beneficios a los países desarrollados que a los no desarrollados, pues estos últimos eliminan los aranceles a la importación de productos foráneos, y permiten que se les imponga la flexibilidad laboral (que las empresas obtengan mayor lucro de los trabajadores haciéndoles trabajar más aunque les rebajen el salario) y una variedad de condiciones que generalmente favorecen los intereses de Estados Unidos o de Europa

 

Además de los fenómenos climatológicos, y el crimen organizado (que ahuyenta la inversión), la economía salvadoreña debe prepararse para enfrentar una nueva crisis fiscal mundial y aún así intentar mantener los programas de apoyo básicos para los sectores desposeídos. No sólo se trata de que El Salvador se convierta en el país más competitivo de la región, sino de que trabajen juntos inversionistas y gobierno por un proyecto de país que beneficie a la ciudadanía en general, y eso implica invertir en salud, en educación, en seguridad y en la capacidad de generar nuestro autoabastecimiento por muy a largo plazo que parezca.

 

No debemos olvidar que con las facilidades que proveen las tecnologías de la información y las comunicaciones para mover capital de un lugar a otro, no se exagera al suponer que ante una nueva oleada de la crisis económica mundial del capitalismo, los inversionistas moverán sus capitales con prontitud hacia donde les convenga.

 

 

29 de Octubre de 2010

 

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Jorge Ismael García Corleto, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), es escritor, licenciado en psicología, licenciado en educación y Master en Educación Superior; trabaja en la docencia en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.