JORGE ISMAEL GARCÍA CORLETO Y SU OBRA

quien

¿QUIÉN CURARÁ AL ISSS?

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 13-03-2012 en General. Comentarios (0)

¿QUIÉN CURARÁ AL ISSS?

 

Ismael García C.

La generalidad de la población salvadoreña que trabaja paga impuestos directos e indirectos y además le descuentan en planilla las cotizaciones, del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, el cual debe ofrecer un servicio de salud eficiente a sus beneficiarios.

En caso de enfermedad común o accidente común, el ISSS, a partir del 4º día, cancelará el 75% del salario medio de base diaria, teniendo como límite 52 semanas (un año) por la misma enfermedad. Por accidente de trabajo o enfermedad profesional, se paga a partir del día siguiente de ocurrido el accidente de trabajo o enfermedad profesional hasta que el trabajador haya recuperado su capacidad de trabajo o se declare inválido, teniendo como límite las 52 semanas. Por maternidad se concede por 84 días y la fecha de parto debe quedar comprendida en estos. 

Los ineficientes servicios que el ISSS presta a los asegurados y sus beneficiarios, generalmente se manifiestan en desabastecimientos de medicamentos del Cuadro Básico de Salud. Las farmacias del ISSS en los diferentes lugares de la república adolecen de escasez de medicamentos. En las farmacias y hospitales de la red del ISSS la dinámica varía, pero las ineficiencias son casi las mismas. Además del riesgo de que se agraven los trastornos de salud, ante la falta de una respuesta institucional, los y las pacientes se ven obligados a continuar pagando los altos precios de las medicinas que están en disponibles en las farmacias comerciales ya que el ISSS no les suple tal y como se les han recetado los medicamentos que necesitan para aliviar sus trastornos de salud, especialmente en las enfermedades crónicas que necesitan medicina repetitiva, como ocurre en los pacientes de diabetes, hipertensión, etc.

Aunque ahora el ISSS cuenta con un registro computarizado, el proceso burocrático no se muestra tan ágil como se podría esperar, y los usuarios que solicitan exámenes de laboratorio, citas con médicos especialistas y cirugías, se encuentran con que se las fijan para varios meses después de que las necesitan, sin congruencia con el proceso de intervención para el tratamiento de la enfermedad.

Hay que esperar mucho tiempo para ser atendido en emergencias, independientemente de que los signos de deterioro de salud que el paciente presenta sean alarmantes, pues generalmente estos mismos médicos están atendiendo a pacientes hospitalizados.

Tales situaciones podrían deteriorarse aún más al incrementarse el número de derechohabientes que la institución estaría obligada a atender, pues se demandarán más recursos humanos, equipo y medicamentos, lo que afectará la situación financiera del Instituto.

Se requiere una profunda reestructuración organizativa del ISSS, que garantice la utilización eficiente de sus recursos y que se traduzca en una evidente mejora de la atención a los usuarios, que son a la vez cotizantes, es decir, aportan económicamente para que se mantengan esos servicios.

El sistema universal y solidario de salud es la mejor forma de garantizar una atención médica de calidad accesible para todos.

La infraestructura y recursos tecnológicos en biomédica así como la pericia técnica de sus operadores han mejorado aunque no al ritmo ni a la tasa en que se multiplican los enfermos. La sobrecarga de trabajo ocurre cuando el ministerio de salud pública no dirige sus políticas ni su presupuesto a medidas preventivas.

El ambiente político polarizado no permite que exista espacio para discutir la conveniencia de los proyectos o que sectores vinculados a la profesión médica aporten con ideas. Se está en permanente capitalización electoral de sucesos y eventos. El partido en el gobierno está sujeto a constantes señalamientos de los partidos opositores, la gente percibe que no hay avances mientras que el partido de gobierno insiste en que los hay.

Por lo que se refiere a la transparencia con la cual se deben realizar es necesario que las licitaciones estén auditadas permanentemente por entidades que gocen del prestigio y de la credibilidad necesaria.

Hay una mala atención a los pacientes. El personal administrativo del ISSS deben ser personas con vocación de servicio y amables, con los asegurados. Se requiere capacitaciones constantes en relaciones interpersonales y quizás estimular al empleado amable del mes, para que no abusen del salvadoreño promedio el cual se tipifica como conformista, apático e indiferente y por lo cual permite que se le atropellen sus derechos.

Un elevado porcentaje de los derechos habientes del ISSS son personas de la tercera edad, por lo que se incrementan las obligaciones de la institución en el sentido de cubrir también los problemas relativos a las pensiones.

No se puede hablar de una sociedad sana cuando ni siquiera se cuenta con servicios de salud que atiendan cuando la población experimenta trastornos de salud. Es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social. La Constitución dice en su artículo primero:

Art. 1. El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común.

Pese a las reformar de salud de los últimos años en El Salvador, es difícil aún observar mejores resultados. El gobierno debe fortalecer el sistema público de salud y utilizar eficientemente los recursos destinados a la atención médico-hospitalaria de las personas no aseguradas, a fin de que todos los salvadoreños, empleados o no, tengan acceso a servicios de salud eficaces y oportunos.

Es evidente que se necesita invertir aún más en todo aquello que no contribuye solamente a que el país se vea apetecible para las inversiones, también se requiere invertir en lo social: en seguridad ciudadana, en educación y en salud. Y no se requiere ser sabio o ser un alto intelectual para entender que si se hará algo debe hacerse ya, para mañana todos pagaremos las consecuencias.

Santa Ana, 16 de agosto de 2011

……………………

Jorge Ismael García Corleto es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en Psicología, y en Educación y master en Educación Superior; trabaja en la docencia en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.

QUIÉN DIJO TRES PODERES

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 13-03-2012 en General. Comentarios (0)

QUIÉN DIJO TRES PODERES

 

Ismael García C.

 

Debe haber políticos y los hay que están claros del gran compromiso ético que implica su labor como analistas, críticos e impulsores de acciones que tienden a construir patria, sin olvidarse del respeto a la población en general.

 

Pero también hay políticos exclusivos y excluyentes dedicados a tiempo completo a su mala praxis política y a ser diputados o funcionarios mediocres de nuestro país, no están preparados para comprender que hacer lucha política en función social, no es permanecer cómodamente apoltronado de por vida a los curules de la Asamblea Legislativa Salvadoreña o a las diversas oficinas de las diferentes carteras del gobierno.

 

Nadie confía mucho en los diputados salvadoreños tras haber constatado que han sido desenmascarados repetidamente respecto de los abusos que se dan repetidamente en las posiciones de poder, sirvan de ejemplos la gran cuota de recursos y ventajas abusivas que se otorgan, como cambiar flotas de vehículos nacionales a su disposición por modelos ostentosos y onerosos, y contratar personal mucho más allá del que necesitan, llegando hasta 26 por cada uno de ellos, y seguir negándose a evidenciar transparencia en sus actuaciones al frente de sus responsabilidades públicas.

 

Eso de que el Estado está constituido por tres poderes, aquí parece reducirse a una declaración teórica o a recuerdos románticos inspirados en la revolución liberal burguesa del siglo XVIII europeo. Queda demostrado que en El Salvador de hoy, lo que se ha entendido como práctica democrática es que los tres poderes del Estado están sometidos a los intereses del partido en el gobierno, a través y desde el poder ejecutivo.

 

En ese totalitarismo con piel de borrego democrático, la Asamblea legislativa tiene que limitarse a decretar leyes que faciliten la labor del ejecutivo. En esas mismas condiciones antidemocráticas, la Corte Suprema de Justicia, por su parte, tiene que considerar apegado a la constitución y a las leyes secundarias todo lo que provenga del poder ejecutivo.

 

El que en tales adversas condiciones quiera despotricar contra los de otros partidos políticos o despacharse con críticas mordaces contra el partido en el gobierno lo puede hacer desde los curules o desde los espacios públicos del poder ejecutivo. Pero que la Corte Suprema de Justicia emita un veredicto reconociendo las demandas de la sociedad civil, eso sí que rebalsa la paciencia hasta del político más sosegado. Habrase visto tanto atrevimiento. ¡A esos magistrados perversos o los cambiamos a como dé lugar o nos unimos como caprichosos y oportunistas niños malcriados para burlarnos de ellos!

 

Los políticos de carrera en vez de buscarse otro empleo digno y que tal vez podrían desempeñar mejor o en relaciones cualitativamente mejores con la comunidad, se mantienen enquistados en la cosa pública para velar inconfesablemente por sus intereses personales, suponiéndose garantes de un futuro mejor que nunca llega y con ellos mucho menos, y a costa de la opinión de las bases del interés público y del presupuesto público.

 

Para mantener sus privilegios, estos políticos, recurren al clientelismo, es decir,  a ofrecer dádivas o empleos de poca exigencia y buen salario a personas que les han seguido o les seguirán en sus campañas proselitistas o en su anquilosamiento dentro de las instituciones públicas, permitiéndoles a ellos, a su vez, mantenerse cómodamente apoltronados en sus habitáculos y posesiones feudales.

 

De hecho hay ocasiones en que candidatos que resultaron perdedores en procesos electorales, son contratados con salarios elevados en calidad de asesores en la misma asamblea legislativa, mientras les llega un nuevo turno al frente de algún organismo de gobierno que esté a la altura de sus intereses y expectativas de desarrollo no profesional político.

 

Lógicamente los partidos políticos recurren a ese tipo de medidas para resguardar a aquellos de entre sus integrantes que les inspiran más confianza política. Pero una cosa es la confianza política al interior de las elevadas cúpulas de los partidos y otra que la ciudadanía le siga teniendo ese tipo de confianza a su dirigencia, especialmente cuando tales procedimientos le niegan el acceso a esos niveles de participación política, a militantes más recientes o menos comprometidos con el clientelismo, que tienen un elevado compromiso de trabajo en comunidades particulares, a las cuales los confianzudos generalmente nunca llegan.

 

El caso es que una vez más las comunidades se quedan burladas a la hora de apoyar campañas políticas y adosar su respaldo a los partidos políticos por medio del sufragio, pues los votos que emite no serán contabilizados para premiar a quienes le merecen confianza y respeto, sino a aquellos que los partidos ponen en los primeros planos como cuadros, figuras de confianza e imagen mediática.

 

No se gana un respaldo real cuando se pide apoyo por banderas y no por personas, como si los más publicitados personajes de la política, que enarbolan la bandera de manera abstracta, por puro simbolismo, gozaran de la misma significatividad social que los líderes que surgen de las bases y que son llamados a enarbolar banderitas cuando se trata de llenar autobuses para realizar concentraciones masivas. Qué se puede esperar en términos de respaldo para las comunidades de aquellos políticos, especialmente los diputados, que ya ni siquiera residen en los departamentos que dicen representar.

 

Lo referido no sería tan problemático si la gente tuviera una buena memoria histórica. Pero la generalidad de nuestra población olvida fácilmente y ha sido enseñada a poner las dos mejillas y si es posible, a ponerlas otra vez. Será muy triste ver candidatos que ya tuvieron su oportunidad y no hicieron nada bueno por la población o hicieron precisamente lo contrario, dejando las arcas públicas en circunstancias muy precarias, con déficit y con saldos favorables sólo para sus cuentas personales. Será el colmo que corruptos dignos de estar en la cárcel, pero que han gozado y gozan del respaldo de quienes tienen en sus manos el tinglado político nacional, sean los gobernantes del mañana en un país que en las últimas elecciones expresó su esperanza y votó por el cambio.

 

Santa Ana, 11 de marzo de 2011.


……………………..

Jorge Ismael García Corleto es escritor, dirige el Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en Psicología, y en Educación y Master en Educación Superior, es docente en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.