SIN JUSTICIA SALARIAL NO HAY DIGNIFICACIÓN DOCENTE

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 13-03-2012 en General. Comentarios (0)

SIN JUSTICIA SALARIAL

NO HAY DIGNIFICACIÓN DOCENTE  

 

Ismael García C.

 

Esta semana que termina se han concretado algunas medidas de presión por parte de sectores laborales públicos, que no han sido beneficiados con un aumento salarial en el presente año, lo que ha agudizado las relaciones conflictivas entre el gobierno central como patrono y los trabajadores públicos descontentos del Ministerio de Justicia, del Ministerio de Salud y del magisterio nacional, quienes están impulsando o concretando acciones de presión que reciben fuertes críticas por parte de funcionarios, de políticos, de los medios de comunicación masiva e incluso expresiones ofensivas en Internet. Generalmente se descalifica a quien reclama sus derechos y se enumeran y destacan sus defectos, se les denigra, se les condena a priori cuando muestran su inconformidad. Muchas críticas son desinformadas y viscerales hacia unos sectores sociales a quienes se les niega la posibilidad de mejorar sus condiciones laborales, salariales y sus prestaciones, porque se considera que están bien.  

 

Vivir en paz significa sentirse seguro, protegido, con las necesidades básicas satisfechas y con oportunidades para satisfacer necesidades de un orden superior. Algunos viven tan embelezados por las apariencias de paz, que no ven que su actitud descalificadora hacia quienes claman por atención y respaldo para sus peticiones, se constituye en complicidad con la injusticia social.

 

Es cierto que hay personas que se aprovechan de las situaciones de crisis y más que velar por reinvindicaciones gremiales, buscan mejora de condiciones de manera egoísta, e incluso traicionan a los gremios que dicen representar. Pero no es ético que se denigre a la generalidad de trabajadores que defienden sus derechos, ni que se les nieguen sus derechos atentando contra su dignidad, aunque desaprobemos las acciones de denuncia o de presión que emprenden.

 

Las crisis hacen que se  vean afectadas algunas relaciones, la imagen y algunas situaciones, pero no se vuelve lícito lo ilícito ni se beneficia la convivencia social ofendiendo a quienes tienen posiciones contrarias a las nuestras, porque al final de cuentas las necesidades básicas son las mismas y todas y todos tenemos derecho de aspirar a mejores condiciones de vida. Sin embargo, no se gana nada como país al dejar irresueltas las problemáticas que afectan a la población. Tampoco se debe mejorar el salario de unos a costa dejar en desmejora el salario de otros.

 

La Ley de la Carrera Docente expresa que cada tres años debe hacerse una revisión salarial y los gobiernos de turno se burlan de dicha ley, con independencia de que signo político dicen ser o de que cual creen ser, o de cual admiran. Cualquiera con mediana inteligencia puede comprender que la revisión salarial, aún así redactada, no deja fuera la posibilidad de aumento salarial, porque no tiene caso revisar lo que no se ajustará a la inflación. ¿Y el espíritu de las leyes?

 

La revisión salarial está contemplada en los artículos 33, 34, 35 y 101 de la Ley de la Carrera Docente y ésta nunca se aplica. Los titulares del MINED aceptan pasivamente que el Ministerio de Hacienda señale que no existe disponibilidad financiera que honre la deuda del Estado con el sector docente. El sector docente esperaba que el ministro apoyara al magisterio nacional como el principal responsable de que las leyes relativas a educación se apliquen y porque en su plan Vamos a la Escuela habla de dignificar al magisterio. Se espera respaldo de los diputados que dicen estar con el cambio. Y, por supuesto, que el presidente de la república haga cumplir la ley.

 

No ofreceré aquí tablas salariales de los docentes salvadoreños de las diferentes categorías y niveles, se trata de señalar que el MINED tenía que prepararse para enfrentar la presión social de los docentes descontentos al no recibir aumento ni por la vía de la revisión que manda la Ley de la Carrera Docente, ni por la del aumento general. Por otra parte, el MINED debería de gastar menos en tanta prueba objetiva de su propio desgaste e invertir más en recursos, incluidos los humanos.

 

Lógicamente, por el papel que los cuarenta mil docentes desempeñan como orientadores de sus alumnos, transmisores del saber formal, guías en el proceso de aprendizaje, independientemente qué corriente del pensamiento pedagógico se quiera seguir o aplicar, son profesionales de la enseñanza en los cuales la sociedad deposita su confianza, pero no reconoce mediante el salario la calidad profesional de estos prestadores de servicios que suelen además ser cabezas de familias de cinco integrantes, así es que un promedio de doscientas mil personas se verán afectadas.

 

Debe reconocerse que el Ministerio de Educación hace esfuerzos no sólo presupuestarios sino también de logística por dotar a los estudiantes de: uniformes, zapatos y útiles escolares, así como también por proporcionar alimentos nutritivos ante el déficit alimentario en que vive la población menos favorecida de nuestro país. Pero, al mismo tiempo, las autoridades de Educación parecen mostrar temor a ser desautorizados por parte del presidente de la república, si opinan públicamente y favorablemente respecto a un incremento hacia el sector docente.

 

Conviene que la Ley debe ser reformada para que garantice el aumento automático cada tres años y que las categorías y subcategorías escalafonarias se actualicen en función de las condiciones económicas reales. Y no debemos olvidar que a medida que un docente avanza en edad va aumentando la inflación y así también va aumentando la familia y las presiones económicas que debe enfrentar, y esto bien lo sabe quien ha formado una familia cuyas necesidades crecen.

 

Quienes cobran muy buenos salarios en calidad de consultores, ofrecerán discursos de doble moral relativos a que los docentes deben ser dignificados, lo cual implica que gane buenos salarios como profesionales que son, pero que lo prioritario es invertir en formación y en salud. Otros seguirán hablando de que hay que dialogar para llegar a puntos de entendimiento, como si el incumplimiento de la ley por parte de los gobiernos es algo que se pueda entender, sobre todo si es reiterado. Por su parte, los sectores ligados a la gran empresa siempre verán desfavorable cualquier posible aumento, no vaya a ser que el mal ejemplo pueda multiplicarse.

 

Pese a todo, quienes ahora denigran al magisterio y le niegan sus reinvindicaciones como trabajadores, lesionando a los grupos familiares que de ellos dependen, están haciendo más por unificar a los docentes, que la misma dirigencia de las diferentes organizaciones gremiales de un magisterio nacional por ahora muy dividido y que impulsa acciones muy dispersas. 

 

Santa Ana, El Salvador, 21 de enero de 2011.

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Jorge Ismael García Corleto es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), Licenciado en Psicología, Licenciado en Educación y master en Educación Superior, trabaja en la docencia en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.