DEBILIDADES Y AMENAZAS DEL TEATRO ACTUAL

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 25-03-2012 en General. Comentarios (0)

DEBILIDADES Y AMENAZAS DEL TEATRO ACTUAL

Ismael García C.

En este mes de marzo de 2012, cuando en fecha 26 se conmemora el Día Internacional del Teatro, los profesionales del teatro asturiano a través de una campaña por las redes sociales, con el lema Yo apoyo al teatro profesional asturiano señalan la disminución en las ayudas públicas a las empresas teatrales, la baja en las programaciones, el recorte de las inversiones en teatro, mora en las facturas por parte de la administración y un intrusismo cada vez mayor del teatro amateur en los espacios de unas 40 compañías profesionales de Asturias. La campaña recogerá firmas de teatreros y de los espectadores, y fotografías de personajes que la apoyan. Afirman que está amenazada la supervivencia del teatro profesional y que no pretenden desprestigiar al teatro amateur que hace teatro por afición y ellos vienen de éste y saben que no son esa pseudoindustria amateur que recibe subvenciones descomunales.

La situación señalada, con algunas variantes, se presenta en varios países del mundo. Se hablaba de crisis del teatro desde de la aparición del cine, el cual surgió con los avances tecnológicos en fotografía y sonido, no exige mucha imaginación al espectador y como empresa genera beneficios.

Con excepción de los teatros que compran los derechos de obras exitosas de Broadway y otros grandes teatros, y de los teatros de cámara, cuya tarea se limita a representar obras de éxito internacional a cargo de actores profesionales conocidos, el teatro se ve obligado a ubicarse en espacios más pequeños, donde fortalecerse y mejorar hasta recuperar los grandes núcleos de espectadores. Mundialmente aparecen por corto tiempo pequeños teatros de función diaria, constituidos en empresa única, dirigidas por especialistas responsables. Estos teatros nacen del descontento del teatro actual y del interés de plantear otras alternativas al teatro. Estos teatros incorporan al director, mejoran la programación, los montajes, la dirección de actores, etc.), pero experimentan deficiencias económicas, de difusión, de convocatoria y de ensayos.

Si se pretende que el teatro llegue al público y el público al teatro, deben concurrir los esfuerzos colectivos de las compañías teatrales, los propietarios o responsables de locales, la empresa publicitaria, etc. Si las empresas teatrales no hacen una propaganda masiva y desestiman el puesto del director y la dirección la tiene un empresario desconocedor, esto repercute en deficiencias de programación, falta de dirección de actores, montajes descuidados, y deserción de los públicos.

La ayuda del Estado al teatro no debe destinarse solo a que la empresa dure un tiempo más, sino en apoyo al desarrollo integral de las empresas. La seguridad de la subvención estatal hace que las empresas nacionales se olviden del contacto real con el público.

Se espera que la ayuda del Estado se oriente hacia teatros experimentales, incluyendo gastos de montaje, con el objetivo de que se estrenen obras dignas de autor nacional vivo. Si se quiere formar nuevos públicos destinatarios del teatro, se debe incrementar el acceso de los niños a funciones apropiadas que irán preparando al público adulto del mañana. Deben reducirse los precios de las entradas a los estudiantes, en determinadas fechas semanales, estimulándose su asistencia desde las cátedras de Literatura, de Institutos y Universidades.

Los centros de enseñanza del teatro que cuenten con acreditaciones y buen equipamiento son escasos en nuestro país. Se necesitan planes curriculares actualizados y profesorado especializado. En las poblaciones de menor desarrollo, solo contar con profesores de teatro es ya una bendición.

La crítica teatral debe evitar emitir juicios por interés político o publicitario o amistad, de tal manera que no confunda ni dañe a prometedores esfuerzos independientes. En vez de limitarse a criticar deberían hacer esfuerzos por proponer e impulsar la renovación del teatro.

El teatro enfrenta problemas existenciales, políticos y económicos, a pesar de eso muchos de sus cultivadores intentan crear experiencias estéticas profundas. Mientras tanto, el espectador espera pasar un buen rato y divertirse.

Según Eugenio Barba, teatrero italiano y fundador del concepto de antropología teatral, la falta de públicos es un problema general, pero al mismo tiempo, la diversidad de públicos, una de las riquezas en el quehacer escénico. El teatro tiene que luchar contra esos medios masivos porque es una propuesta minoritaria, con máximo 10% de espectadores. El teatro hoy es una forma de espectáculo importantísimo porque prepara a todos los artistas de las otras formas espectaculares”, define al actor como “el que sabe atraer la atención de los observadores hacia lo que hace y dice”.

El teatro independiente experimenta serias dificultades con las condiciones de producción. Sin subsidios es muy difícil mantener un teatro y mantener una producción cuyos montos no se recuperan. Habría que pensar en la posibilidad de co-producir, pero se necesita una planificación a largo plazo. Una propuesta escénica que sea atractiva y una propuesta de dramaturgia actoral atrayente. Animarse más a definir una estética en conjunto, pero se necesita tener en la dirección del teatro gente que piense claramente qué proponer.

Pese a sus carencias, quienes hacen teatro tienen sueños y anhelos; así como la necesidad de atraer más público a las salas o espacios destinados al quehacer escénico, pues sin relación con la comunidad, el mensaje poético no es compartido y no existe el teatro, aunque se filme.

Siempre le resultará difícil al teatro competir con los grandes medios audiovisuales, con los espectáculos musicales y deportivos, con las películas y los programas de televisión, incluyendo los show realísticos. Pero desde sus orígenes, implica el esfuerzo expresivo del actor que comunica unas ideas a un espectador. El teatro que busca sobrevivir a costa del aparataje, de la tecnología, de lo espectacular, se olvida de la dramaturgia y se preocupa muy poco de la relación entre la obra de teatro y la sociedad.

Pese a las dificultades, seguimos trabajando unidos, responsablemente, respetándonos y colaborando en equipo, sin ambiciones, intentando encontrar un camino que nos lleve hacia un teatro que no olvide que no todo se trate de espectáculo y taquilla. El teatro debe ser una constante lucha mostrada a través de las artes escénicas y la lucha nuestra de cada día también es dramática.

 

Santa Ana, 25 de marzo de 2012

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Jorge Ismael García Corleto es escritor, dirige el Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en Psicología, y en Educación y Master en Educación Superior, es docente en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.