JORGE ISMAEL GARCÍA CORLETO Y SU OBRA

ALGUNAS IDEAS PARA EL EJERCICIO DOCENTE

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 12-03-2012 en General. Comentarios (0)

ALGUNAS IDEAS PARA EL EJERCICIO DOCENTE

 

Ismael García

 

El ejercicio diario del trabajo docente, asumido responsablemente contribuye a la transformación social. Acá planteó lo que a mí me ha funcionado en mi ejercicio profesional, con algunos ajustes lógicos, en bachillerato y en el nivel universitario. Tal vez lo que consigno no le sirva a la generalidad de docentes, pues cada uno encuentra su propio rumbo en una profesión tan demandante y a veces desvalorada por una sociedad que se sirve tanto de un gremio que contribuye al desarrollo social a través del trabajo educativo. Aquí están 20 ideas a considerar:

 

1. Procuro llegar puntualmente y regularmente a cumplir las actividades programadas.

2. El primer día de clase busco conocer los nombres y los intereses del alumnado.

3. Llego al aula con muestras de entusiasmo, consciente de que mis problemas personales no deben interferir con mi trabajo.

4. Me gano la confianza del alumnado, dejo que se exprese libremente y evito desvalorizarlo.

5. Conozco y cumplo las leyes de la república atinentes a la educación.

6, Me mantengo informado y actualizado; buscando mi desarrollo profesional docente.

7. Reflexiono sobre mi propia práctica para mejorarla cualitativamente.

8. Planteó problemas y oriento la búsqueda de soluciones desde la ciencia.

9. No solamente utilizo trabajo individual, también uso métodos, estrategias y técnicas educativas variadas de trabajo en grupo, para fomentar el colectivismo, la solidaridad y el compañerismo.

10. Cuando el alumnado presenta problemas personales, procuro orientarlo con tacto y discreción.

11. Estoy dispuesto a aprender del alumnado.

12. Las evaluaciones que se realizan son relativas a lo que se ha enseñado y estudiado.

13. No prometo lo que no puedo cumplir.

14. Negocio con el alumnado las tareas o actividades a realizar.

15. Nunca les dejo trabajo que no revisaré.

16. Intento usar un vocabulario adecuado y cuido mi imagen personal y, en consecuencia, espero que el alumnado sea armónico con mi modelaje.

17. Procuro actuar con rectitud e imparcialidad en los diversos ámbitos laborales y sociales y espero lo mismo de los demás.

18. Asumo los compromisos y exigencias de la praxis profesional docente (en lo teórico y lo práctico) con mística docente, con una definida, crítica y consciente responsabilidad social. En consecuencia, espero que mis alumnos asuman sus compromisos.

19. Fomento en mi alumnado la identidad cultural y el amor por el arte, sin olvidar la cultura y los valores universales.

20. Escribo, como ahora, para compartir mis ideas y registrar mi experiencia social.

 

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Jorge Ismael García Corleto es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en psicología, licenciado en educación y Master en Educación Superior, trabaja en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la UES en Santa Ana.

ACCIÓN COMUNITARIA DESDE DISTINTAS OPCIONES

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 12-03-2012 en General. Comentarios (0)

ACCIÓN COMUNITARIA DESDE DISTINTAS OPCIONES

 

Ismael García C.

 

Participar en el trabajo voluntario para beneficio social es algo que no todos hemos experimentado a lo largo de nuestra vida, especialmente si el medio en el que vivimos promueve el individualismo a ultranza, la competitividad, el acomodamiento. Aquellos que nunca se han entregado a una causa social se privan de la posibilidad de cooperar en condiciones altruistas y solidarias dentro de una sociedad que necesita cada vez más trabajar por resignificar su esencia humana.

 

El trabajo comunitario, realizado por conciencia, convicción y voluntariamente es especialmente satisfactorio para cada persona y para la comunidad en general, en etapas de la vida humana y de la coyuntura social, ésta en las cuales deseamos canalizar positivamente nuestras energías, para encontrar compañía, para hacer el bien, para mejorar las condiciones ambientales, sobrevivir a las carestías o para expresar nuestra sensibilidad humana en una red social real.

 

No todas las personas que se integran a una organización participan en ella con la misma entrega, disponibilidad de tiempo, compromiso, humildad, constancia, solidaridad, etc.

 

En el trabajo voluntario, como en cualquier otro, las personas se cansan, se fatigan, se decepcionan y se deprimen.

 

Otros son muy cómodos, tratan de evitar las responsabilidades y el trabajo constante, buscan sólo aportar mientras hacerlo no les signifique ningún sacrifico por mínimo que éste sea.

 

Nunca faltan los agentes internos o externos que se la pasan más tiempo criticando, lamentándose, obstaculizando la labor de los demás, pues hacen perder tiempo y desaniman a otros.

 

Existen también aquellos integrantes de las organizaciones que aparecen sólo en ocasiones especiales, de celebración, para mostrarse orgullosos de los logros que cobran alguna relevancia social, y lucirse sin haber participado en los esfuerzos más exigentes.

 

La realidad se presenta con diversas variaciones de una región a otra región del país. Los centros de desarrollo o polos de desarrollo están concentrados en la ciudad capital. Incluso en la capital y en la mayor parte de las universidades hay concentraciones de población que están al margen de condiciones materiales de vida adecuadas. Hay lugares en todo el país en los que el desarrollo no se evidencia, el atraso sí. Por eso es importante que cada uno de los sectores o agrupaciones que tienen propuestas de trabajo comunitario, más allá de o además de las que tienen las instituciones oficiales, sean puestas en práctica con personas que se sientan realmente entregadas a las causas populares, que posibiliten la satisfacción de las necesidades de aquellos sectores sociales dentro de la geografía nacional, que normalmente se han quedado al margen del desarrollo y de las posibilidades que tiene la media de la población en una determinada región del orbe.

 

Quienes tienen un firme interés en compartir sus ideas, sus planes, podría decirse sus sueños, con la comunidad seguirán o intentan seguir adelante, pese a todas las dificultades, las cuales incluyen la incomprensión por parte de la sociedad en general y lo que es peor aún, de sus propios grupos familiares y de sus pares que se dedican a otras consideradas más normales o convencionales o convenientes en términos de los intereses particulares y lucrativos.

 

Los padres son fundamentales en el nivel de entrega de sus hijos a causas nobles, pues del modelaje social de ellas y del nivel de facilitación de permisos positivos que den, depende mucho que los jóvenes puedan participar en esfuerzos comunitarios.

 

Muchos veían en nuestro talento una especie de maldición que nos impediría triunfar en la sociedad y en el tiempo en el que nos ha tocado vivir, nos vaticinaron, desde la adolescencia, que con la entrega social que teníamos hacía las artes, desde la literatura y el teatro, no llegaríamos a ninguna parte, que viviríamos pobres y fracasados. Esos comentarios no siempre provienen de quienes nos orillan al fracaso o esperan vernos fracasados, muchas veces provenían y provienen de nuestros propios compañeros y coetáneos y hasta de nuestros parientes. Desanimaba escuchar los pesimistas vaticinios, mas persistíamos, resucitando cada día.

 

RESURRECCION

 

Sí algún día se marchó volverá

aún después de muerto

y aunque lo dudes volverá.

El amor vuelve.

El gusano del arte vuelve.

Las cosas buenas siempre vuelven,

germinan y vuelven a crecer,

aunque las fumiguen con napalm,

las ahumen con gases tóxicos

o las rocíen con balas.          

                                     Ismael García C.   25/4/91

 

Nos ha tocado iniciar y continuar pese a nuestras limitaciones personales, intelectuales, creativas, profesionales y económicas, con el GATO de siempre, con diferentes personas, en las diferentes etapas del grupo, porque hacer una labor como la nuestra es un trabajo voluntario que no lleva el pan a nuestra mesa. Hay, sin embargo, una ganancia espiritual, un gozo en el proceso creativo, hay un sentirnos vivos cada vez que estamos en contacto con una comunidad que testifica nuestra labor.

 

No muchos comprenderán el interés de algunas personas en hacer algo positivo por la comunidad o por la humanidad en general, pese a que la generalidad de habitantes de la nación salvadoreña, se confiesan miembros de iglesias sustentadas en principios de caridad y solidaridad, pues casi nadie hace nada sin interés. Al contrario, muchos piensan en acumular y ostentar riquezas.

 

La gente suele citar los evangelios, pero olvidan que a Juan el Bautista, quien preparó el camino del Señor, le cortaron la cabeza por anunciar el reino y por recomendar la renuncia a las posesiones materiales, para compartir con los demás; se olvidan  que Cristo sacó a los mercaderes del templo, que predicó el amor, que multiplicó y compartió el pan, el vino y el pescado, que era descendiente del rey David y que cuando nació recibió las riquezas más preciadas de su época. La clave de su mensaje está en que ambos renunciaron a su cómoda condición económico-social, con humildad, generosidad y que, con su labor y sacrificio, construyeron una obra de impacto milenario.

 

Santa Ana, 24 de junio de 2011

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Jorge Ismael García Corleto es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en Psicología, y en Educación y master en Educación Superior; trabaja en la docencia en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.

A VEINTE AÑOS DE LOS ACUERDOS DE PAZ

Escrito por jorgeismaelgarciacorleto 12-03-2012 en General. Comentarios (0)

A VEINTE AÑOS DE LOS ACUERDOS DE PAZ

 

 

Durante dos décadas, cada 16 de enero hemos observado como se conmemora con mayor o menor lucimiento Los Acuerdos de Paz suscritos por el GOES y el FMLN, en Chapultepec, México, para poner fin a la guerra fratricida que ocurrió en El Salvador, en las postrimerías del siglo XX.

 

Como sabemos, el 16 de enero de 1992, se puso fin a la guerra civil salvadoreña, la cual tuvo origen remoto en los vejámenes a la clase trabajadora de la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez, quien en 1932 masacró hasta el genocidio a la población campesina e indígena salvadoreña en una cuota enorme de 30000 asesinados y desparecidos. A partir de esa época, el pueblo salvadoreño sufría a manos de los cuerpos militares y paramilitares, debido a que los sucesivos gobiernos militaristas salvadoreños que se sucedieron tras la dictadura de Hernández Martínez, no habían permitido que floreciera la democracia y la inclusión social en nuestro país.

 

A algunos les duele que se digan estas verdades y se consideran paladines de la justicia social, cuando en los mítines hablan de masacrar a los que se opongan a su concepto de democracia y de nacionalismo, donde solo valen sus ideas y las órdenes de las poderosas fuerzas económicas transnacionales que imponen las normas del mercado a seguir.

 

Y es que hablar de paz y hacer la paz, no consiste en la simple detención de las hostilidades, bajo condicionamientos foráneos que presionan a la suspensión del fuego. Hacer la paz es construirla desde posturas honestas, cónsonas con el respeto de los derechos humanos, en el marco de una discusión sana de lo que hay que hacer; y eso fue lo bueno de los Acuerdos de Paz, que señalaban un rumbo a seguir.

 

Sin embargo, mantener los Acuerdos de Paz como escritos pétreos, perfectos desde su origen, inamovibles, sin pensar en perfeccionarlos o perfeccionarlos a través de la práctica, eso es simple reverencia y falta de visión de lo que debemos hacer como país.

 

Como señalan algunos autores, la Ley de Amnistía, que perdonaba los crímenes de índole política cometidos durante la guerra, supuestamente serviría para que las heridas sanaran. Por el contrario, dicha ley tuvo el efecto contrario de hacer que siguieran como una lesión que cicatriza en la superficie, pero que se infecta adentro y se generaliza hacia otros sectores del corpus social.

 

Es por esa razón, que han llegado a decir que no ha habido post guerra en El Salvador, y ello se evidencia en la fuerte dosis de violencia social, la cual aún se manifiesta a diario, con toda crudeza, en nuestro país, y no sólo en lo referente a violencia física y crímenes, sino en el abandono a su suerte de algunos sectores de la sociedad que son altamente vulnerables.

 

Los Acuerdos de Paz, no se evidencian cuando se padece de altas cuotas de corrupción administrativa, incluso en los cuerpos de seguridad. Lo que aquí se evidencia es la inseguridad social y en el bajo presupuesto para la seguridad social, especialmente en salud y educación.

 

Los Acuerdos de Paz parecen nunca haber existido nuestra sociedad, eso lo sabe quien transita en autobuses, si es que están circulando en su región, y se ven obligado a bajar de ellos para que lo revisen, cuando la comunidad y muchos policías saben quienes son los delincuentes en nuestro país. Los Acuerdos de Paz parecen no haber existido cuando se pretende militarizar nuestro país.

 

Los Acuerdos de Paz no son pieza de museo, que debe exhibirse especialmente cada año, como una colección de documentos, fotografías y entrevistas a los protagonistas de la guerra y a los artífices de los acuerdos.

 

Los Acuerdos de Paz deben ser una cuota de memoria histórica, la cual sólo tiene razón de ser si se continúa en el proceso de seguir garantizando mayor participación social, a aquellos sectores ciudadanos que no han encontrado eco a sus voces que claman por mejores condiciones de vida; deben cobrar vida en el marco de un país cuya dirigencia política, desde el gobierno central y en los gobiernos municipales, y en todas las instancias de conducción de la vida nacional, se interesen en generar condiciones de bienestar para la población.

 

Y es que esa búsqueda de bienestar ciudadano debe hacerse independientemente y contrariando los intereses globalizadores de quienes solo se interesan por tener una cuota de poder o de riqueza, imponiendo medidas favorables al neoliberalismo y a los intereses de aquellos países que hacen la guerra para mantener el tipo de paz que a ellos les favorece.

 

Queda claro, entonces, que los salvadoreños nos alegramos por los Acuerdos de Paz, pero que no deben de servir de pretexto para seguir vendiendo una imagen falsa del papel que en los mismos jugaron los presidentes y los políticos salvadoreños que, a su turno, debieron de ceder ante las condiciones de diálogo y negociación de la paz condicionadas por otros, y que hoy sacan el pecho para presentarse como los artífices de la paz en El Salvador, cuando en realidad dejaron de hacer la guerra abierta, porque las fuentes de financiamiento para continuarla habían sido cerradas, de acuerdo con las nuevas estrategias de lucha planteadas desde los países más poderosos del mundo.

 

Por supuesto, de lo que se trata no es de hurgar hasta que duela en las viejas heridas, ni de abrir nuevas heridas. De lo que se trata es de reflexionar sobre la inversión en 75000 vidas perdidas, en el sufrimiento de millones de salvadoreños que tuvieron que emigrar y dejar el suelo patrio que iban de la locura a la esperanza y creyendo que el informe de la Comisión de la Verdad, serviría para que nuestra historia fuera más objetiva y reflejará de manera más apegada a la verdad, la realidad de los hechos.

 

Muchos y muchas creímos y esperamos un mundo mejor… Y todavía es tiempo de que tengamos la oportunidad de vivir y gozar de ese mundo. Para lograrlo, una buena cuota de esfuerzo nuestro es importante, pero también debemos dejar de ser el espacio propicio para experimentos foráneos, sometiéndonos a la voluntad de todo aquel que nos extienda una mano, mientras nos hurga los bolsillos con la otra.

 

Ismael García C.

 

Santa Ana, El Salvador, 16 de enero de 2012.