JORGE ISMAEL GARCÍA CORLETO Y SU OBRA

LA CONVIVENCIA CIUDADANA

LA CONVIVENCIA CIUDADANA

 

Ismael García C.

 

Convivencia es la cualidad que tiene el conjunto de relaciones cotidianas que se dan entre los miembros de una sociedad, cuando se han armonizado los intereses individuales con los colectivos. La convivencia ciudadana es el comportamiento de los ciudadanos y ciudadanas que respetan sus derechos y deberes mutuos, al interrelacionarse en espacios públicos y privados legales. Para mantener la convivencia se deben crear medidas que reduzcan las causas de conflictos, previniendo y restaurando el daño, por sobre las sanciones.

 

Los ciudadanos y la comunidad, pueden participar responsablemente y activamente  en  materias  de  convivencia, prevención y resolución alternativa de conflictos. Construir la convivencia, requiere confianza en los entes competentes, como fundamento de la seguridad y la búsqueda de solución de los conflictos, mediante el diálogo, la mediación y la conciliación, con tolerancia y respeto por las diferencias y la diversidad de opinión en lo social, político, étnico, cultural y religioso, en solidaridad y cooperación con sus semejantes.

 

Las normas de convivencia ciudadana se vuelven necesarias cuando existen personas que no han aprendido a vivir en buena relación con sus semejantes. Llevarse bien con los vecinos y desenvolverse con seguridad en el vecindario no es nada fácil, si ellos no se interesan equitativamente en el respeto de los derechos de las demás personas, independientemente de lo importantes que crean ser los fines y objetivos de su comportamiento, incluido el recaudar dinero, divertirse, compartir sus ideas y gozo con la comunidad. Cuando las personas no están al tanto de las normas de convivencia que se deben seguir por ley y por ordenanzas municipales, no se minimizan las discrepancias y malentendidos entre vecinos de una comunidad que debe entenderse y llevarse bien. Por su parte, los cuerpos de seguridad nacionales y los agentes municipales deben apoyar la convivencia. Se cobran multas por contravenir ordenanzas municipales aplicadas en el marco regulatorio de la ley de convivencia ciudadana. Pero no se trata solo de un problema legal o punitivo, sino que también es educativo.

 

Para la convivencia positiva es necesario respetar y tolerar las costumbres ajenas. El ser humano es gregario y su bienestar es mayor en un ambiente armónico, en comunión. El ser humano tiene necesidad del afecto de sus padres, de su cónyuge, de sus hijos y nietos, de sentirse parte de una comunidad cercana e interesada en él. Para la supervivencia es indispensable la independencia y la autoconfianza, pero no puede prescindirse del apoyo y de la compañía de nuestros semejantes. El ser humano necesita amigos. La comunicación permanente, fundamentada en afecto y tolerancia, permite convivir y compartir en armonía.

 

El sociólogo francés Émile Durkheim en su libro El suicidio, de 1897, analizó los factores que podían llevar a una persona a quitarse la vida. Durkheim concluyó que la cohesión social, hacía que las personas que se sentían parte de un grupo muy unido fueran menos propensas a intentos suicidas que quienes vivían aislados. Los individuos no casados, con pocos amigos, sin vínculos comunitarios, tienen una tasa de mortalidad superior a la de quienes forman parte de una red de amistades y relaciones sociales efectivas.

La familia es la unidad básica de la vida social o comunitaria. En occidente la familia amplia comprendía a los abuelos y a otros familiares. La familia nuclear se limita a marido,  mujer e hijos. En la actualidad son frecuentes los conflictos entre los progenitores y los hijos adolescentes. La dependencia de la mujer en grupos patriarcales y machistas, la llevaban al sometimiento y la dependencia. Pero ahora la mujer reclama un espacio social y labora. Se han vuelto comunes las separaciones y los divorcios, así como también el adulterio. 

 

Se debe generar una cultura ciudadana de respeto entre las personas, y de cumplimiento de las leyes y normas de convivencia. Se requiere la resolución pacífica y alternativa de conflictos, fomentar y estimular la participación cívica y la convivencia entre los habitantes de los distintos municipios del país e impulsar la coordinación, cooperación y concertación entre los municipios. Conviene mejorar, fortalecer y adecuar los servicios municipales, que contribuyan a la convivencia y seguridad local, y al desarrollo de los municipios, las instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales, empresa privada y población, con el propósito de mejorar la calidad de vida de los habitantes.

 

La violencia es una acción u omisión que lastima de forma física, moral, psicológica o social, ya sea ésta de carácter individual o colectiva, limitando, impidiendo o destruyendo las posibilidades de desarrollo de las personas o la naturaleza, pudiendo incluso causar daños irreversibles.

 

Debe promocionarse la convivencia pacífica, el respeto a la dignidad y al desarrollo pleno de la convivencia armónica en el conjunto social. Debe haber mecanismos, procesos, instituciones y políticas integrales que garanticen la tranquilidad y el orden público, para ejercitar libremente los derechos y libertades humanas, en un contexto de participación ciudadana; en espacios públicos donde las personas puedan desarrollar en libertad sus actividades de libre circulación, de sano esparcimiento y de encuentro, con pleno respeto a la dignidad y a los derechos de los demás.

 

Los diferentes sectores involucrados en que se mantenga la convivencia armoniosa entre los ciudadanos y sus familias y vecinos, no deben ver la ley solo como una oportunidad de aplicar multas y hacerse los desentendidos cuando un ciudadano se queja ante ellos, o denuncia que sus vecinos están haciendo algo que le perturba, aunque los respalde la directiva de la comunidad,.

 

No es justo ni armonioso, poner frente a la cochera de una casa unos estruendosos equipos de sonido que no dejarán dormir a los inquilinos toda la noche, tras un día de trabajo, y que impedirán introducir o sacar el automóvil de la vivienda. El árbol que constituye un recurso natural sembrado en la casa de al lado, y cuyas ramas caen sobre nuestro techo o sus frutos lo fracturan continuamente, no es responsable de afectar nuestra vivienda ni nuestra tranquilidad. La responsabilidad es de los vecinos irreflexivos y de las autoridades negligentes. No importa si el problema de convivencia se da en San Salvador, en Santa Ana o en Texistepeque, es deber de todas y todos respetar a los vecinos y hacerlos respetar, con independencia de su condición social o económica, su procedencia, sus estudios, su sexo, su edad, su religión o su militancia política.

 

Santa Ana, 24 de septiembre de 2012

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Jorge Ismael García Corleto es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en psicología, licenciado en educación y Master en Educación Superior, trabaja en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la UES en Santa Ana.

Comentarios

me parecio muy buena esta pagina

esta muy interesante esto muchas gracias

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