JORGE ISMAEL GARCÍA CORLETO Y SU OBRA

LOS CÍRCULOS DE LECTURA

LOS CÍRCULOS DE LECTURA

 

Ismael García C.

 

El círculo de lectura es la acción de dos personas o un máximo de veinte, que comparten un espacio donde establecen contacto visual entre si, reunidos en círculo para verse los unos a los otros, mientras establecen un diálogo igualitario, en el que tienen la oportunidad de compartir poesía, cuentos, capítulos de novelas, etc., para intercambiar impresiones y opiniones de los participantes, en un ambiente de crecimiento, sin que los coordinadores o promotores del círculo de lectura impongan conclusiones comunes y específicas.

Los círculos de lectura son una estrategia, técnica o herramienta de formación de lectores, a través de la conversación en un diálogo horizontal y respetuoso.

Los participantes del círculo de lectura deben adoptar y acatar, de común acuerdo, normas de convivencia y respeto, las cuales tendrán que actualizar de acuerdo con las necesidades de desarrollo del colectivo. Con preguntas generadoras es posible provocar opiniones sobre lo leído. El respeto al derecho de hablar, evita que solo algunas personas participen, pues todas y todos deben intervenir en el diálogo.

El Círculo de Lectores ayuda a descubrir la información por medio de la lectura y el diálogo, con el propósito de promover el acervo cultural, ofreciendo conocimientos, y consolidando habilidades de comprensión lectora, de escucha y de diálogo. Los participantes mejoran los hábitos de la lectura, la discusión, el análisis, la observación, la expresión, el cooperativismo entre iguales, desarrollan la capacidad para expresarse oralmente y para ser tolerantes con lo que le escuchan a otros.

Los círculos de lectura permiten a sus participantes relacionar sus conocimientos académicos, la interiorización de las vivencias de los personajes de las obras leídas, las vivencias de los compañeros del círculo, así como las vivencias y las reflexiones personales. Se procura que no exista la imposición por uno o unos cuantos al elegir los textos a leer, razón por la cual se inicia a partir de los intereses comunes de los participantes, para que compartan sus textos favoritos, a medida que van desarrollando como lectores y pueden ampliar sus horizontes lectores.

Los círculos lectores son adecuados para acercar a las personas a textos que no abordarían por sí mismos a causa de su longitud y que lean por ejemplo un capítulo por semana.

Al principio, el círculo de lectores puede contar solo con un coordinador y los participantes. El Coordinador da seguimiento a las reuniones, procura que se cumplan los acuerdos, que el grupo reconozca las capacidades de cada uno de los integrantes, anima a que los participantes desarrollen y demuestren sus habilidades comunicativas en el contexto en el que se encuentran, destaca los avances que se deben a las participaciones relevantes, y modera el diálogo.

Conviene que quien dirija las sesiones de los círculos de lectura sea un ávido lector y experimentado conductor de grupos, pues debe tener tacto para tratar a las personas y enfocar los temas a tratar. Existe una pluralidad de opiniones y formas de pensar, con criterios y visiones diferentes. Los temas deben ser propicios para las edades y madurez de los participantes, la escolaridad y el lenguaje empleado por parte de los escritores; debe ser precavido y no censurar.

A medida que el círculo de lectura crezca en número y constancia se pueden conformar comisiones, tales como una Comisión de selección de lecturas que, además, proponga los temas a dialogar, una comisión del Diario, que escribe las reflexiones, las discrepancias o las conclusiones. Cabe recordar que los cargos son honoríficos y rotativos, no jerárquicos y permanentes.

Los círculos de lectores enriquecen la vida cultural de las personas. Periódicamente se puede programar alguna actividad complementaria como encuentros con escritores, cine forum de películas basadas en libros, intercambios con otros círculos, asistir a espectáculos teatrales o poético-musicales, visitas a museos o lugares históricos, recorridos por ciudades o poblaciones cercanas y otras que ayuden a la cohesión y del grupo.

Se pueden organizar círculos de lectores una vez al mes. Para captar integrantes se invita en eventos públicos, con carteles, folletos, periódico mural o personalmente.

Desde el círculo de lectura se puede iniciar un taller de escritores, cuyos participantes pueden leer sus avances ante sus compañeros  y a medida que producen trabajos bien elaborados, se hacen lecturas en público o se hace el esfuerzo de publicar una muestra de las obras producidas.

Para compartir lo que se realiza en los círculos de lectores, se puede llevar un Diario que recoja la experiencia de los participantes en el proceso lector del círculo, el cual se lee al inicio de las sesiones. Además se puede leer en público en voz alta, a coro, o en lectura dramatizada.

Se puede mostrar a la comunidad los trabajos y escritos del Círculo a través de un periódico mural, de un  boletín o de una página electrónica, la cual también puede incluir fotografías, sonido, vídeos y otros.

El elevado porcentaje de analfabetismo de El Salvador, el cual actualmente se estima en un 18%, y el bajo nivel de lectura que tenemos, vuelve muy importantes los círculos de lectura para aumentar el nivel de comprensión lectora de quienes, aún sabiendo leer, tienen poco interés y poca comprensión lectora.

Para impulsar los círculos de lectura no es necesario poseer una infraestructura bien equipada, basta con implementar las sesiones regularmente en un espacio que permita un mínimo de privacidad y confort, con un horario organizado y determinado, con un grupo en especial o con una convocatoria masiva para toda la comunidad.

Cabe recordar que la praxis transformadora de la sociedad depende mucho de hacer una lectura adecuada de la realidad, la cual debe estar basada en conocimientos previos, algunos de los cuales son adquiridos en la experiencia real. Pero aquellas experiencias que ya quedaron registradas nos orientan en el camino que tenemos que seguir y en ese trayecto también debe dejarse el registro escrito de nuestra experiencia propia, para que la historización de nuestro andar aporte al devenir de quienes nos sigan en el esfuerzo de construir un país mejor desde la lectura. 

 

Santa Ana, 27 de julio de 2012.

 

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Jorge Ismael García Corleto, es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en Psicología, licenciado en Educación, master en Educación Superior; trabaja en la docencia en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador.

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