JORGE ISMAEL GARCÍA CORLETO Y SU OBRA

ADICTOS A LA TECNOLOGÍA INFORMÁTICA

ADICTOS A LA TECNOLOGÍA INFORMÁTICA

 

Ismael García C.


Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), el ordenador, Internet y los móviles son muy útiles, ofrecen entretenimiento e información y comunicación, pero pueden ser perjudiciales si no se les emplea responsablemente.

 

Los profesionales se comunican más fácilmente con su oficina y con su cartera de clientes y no pasan más de una hora sin consultar su correo electrónico; la nueva tecnología posibilita acortar distancias y ahorrar tiempo, lo que posibilita mayor convivencia con familia y amigos.

 

Si alguien usa un ordenador por puro entretenimiento, no significa que sea un adicto. Si así fuera, personas que dedican varias horas a sus hobbies también serían adictas y aunque invierten mucho tiempo pueden aprender, ser creativos y comunicarse.

 

El uso de Internet es considerado patológico si interfiere significativamente las actividades habituales, pero esto es en función de la disponibilidad de tiempo, dinero y de las circunstancias personales y familiares. A la adicción al Blackberry le llaman CrackBerry.

 

Ciberadicción o trastorno de adicción a Internet (IAD), es uso excesivo de ordenadores e internet que interfiere con la vida diaria. Muchos psicólogos y psiquiatras piensan que es una compulsión que refleja otros problemas, que es falta de control de los impulsos como ocurre con el juego, el tabaco, el alcohol o las compras. Crear una única definición es difícil porque se trata de un amplio espectro de adicciones. Muchas comunidades de psiquiatras siguen sin definir como es y como diagnosticar una adicción a Internet o a un ordenador. Para algunos la "Ciberadicción" no existe, pues no figura en varios manuales de desórdenes mentales y que sólo se hacen generalizaciones basadas en casos particulares.

 

Quienes hablan de adicción expresan que Internet es muy nueva y por eso no ha sido aún aceptada la existencia de esta adicción por las principales asociaciones profesionales.

 

Agresividad, mal humor, aislamiento, negligencia, robar para costear las llamadas, son algunos de los indicadores de la adicción a los móviles, según algunos expertos. La adicción puede desarrollarse en pocos meses. Según algunos estudios, los más propensos a volverse adictos son los más jóvenes. Se trata de un vínculo conductual irrefrenable con dispositivos electrónicos. No hay muchas diferencias entre los sexos, los pacientes más habituales pertenecen a familias desestructuradas, están privados de afecto, y fracasan en lo laboral y sentimental. Se dice que la gente obsesionada con los ordenadores y con Internet, no es muy diferente de quienes pasan muchas horas viendo la televisión.  Los psicólogos observan varios signos de este fenómeno: usar el ordenador mucho más tiempo del planeado, o no notar el paso del tiempo durante su uso; intentar estar menos tiempo ante el monitor, y recaer; pensar y desear mucho usar los ordenadores o Internet cuando no se hace; ocultar a familia y amigos que exagera el uso del ordenador; usar el ordenador y la navegación por la red para escapar a la depresión y al estrés; continuar el uso desmesurado de equipos informáticos pese a los efectos familiares y sociales negativos, fallar en tareas ajenas a los ordenadores; irritabilidad; estrés; dolor de espalda; insomnio; desconcentración y depresión; pasarse el día jugando online, descuidar estudios, alimentación, el trabajo, la salud y el aseo personal, sobrepeso y trastornos relacionados; sacrificar el descanso por estar conectados; revisar el email 20 a 30 veces al día, conectarse a la red más de ocho diarias.

 

Un usuario común navega en Internet o hace uso del correo electrónico, busca notiias, los servicios de FTP (de descarga) o el uso de un IRC (chats). Un videojuego nuevo se utiliza mucho tiempo en las primeras semanas, pero pasada la novedad el uso se reduce. El uso compulsivo del chateo o la continua revisión de nuestros emails, puede suplir algún problema de soledad, y estar muchas horas navegando por la red, refleja problemas de relaciones sociales. Quienes  ya tienen dificultades de relación y comunicación son más proclives a obsesionarse con las TIC.

 

De acuerdo con los proveedores de Internet las páginas porno y su uso consumen mucho tiempo.

 

Las horas de estudio o de trabajo absorben mucho tiempo de los adolescentes; los espacios para la convivencia se reducen, viven en lugares sin áreas verdes; la inseguridad les impide reunirse fuera de sus casas. En Japón a los muchachos entre los 12 y los 18 años de edad obsesionados por la tecnologí­a informática. se los conoce como hikikomoris (“aislamiento”), en los Estados Unidos les llaman screenagers (adolescentes-pantalla), quienes conectados a Internet, se aíslan de la sociedad, e ingresan a diversas páginas, prefiriendo los videojuegos. Suelen tener un buen nivel educativo y habilidad en informática, son tímidos y con baja autoestima, y hacen contacto en el ciberespacio con desconocidos a quienes le presentan su yo ideal. Escribiendo o tecleando se expresan mejor que en persona.

 

Algunas medidas de prevención de uso abusivo de los equipos de informática y sus similares, son: En las organizaciones establecer controles para el tiempo de conexión de los usuarios. En el hogar se utiliza programas de monitoreo las páginas visitadas, la duración de las sesiones, que informe periódicamente al usuario y que pueda interrumpir la conexión y entregar las contraseñas para desbloquear a alguien de confianza;; no trabajar por la noche; poner una lista de tareas pendientes cerca del monitor; poner la pc en un sitio muy transitado de la casa.  

 

El primer paso para el tratamiento es que el afectado acepte su problema y que desee abstenerse completamente o bien usar menos la pc e Internet. Ayuda consultar con un especialista. La mayor parte de personas que hacen un elevado uso de las TIC lo hacen por necesidades laborales.

 

Vivimos en un país en el que los salarios son muy bajos y sin embargo la mayoría poblacional tiene teléfonos celulares; pese a las leyes en contra, los automovilistas hablan por teléfono mientras conducen, las personas caminan imprudentes en la calle mientras hablan por teléfono (incluso sin hablar), están en reuniones familiares o de trabajo y acuden a entrevistas formales sin prestar atención, pues priorizan llamadas y mensajitos. Han caído en las redes alienadoras de la sociedad neoliberal, la cual privilegia el lucro y no ofrece oportunidades para socializar y producir, ni condiciones para el desarrollo, físico, emocional y cultural de los seres humanos.

 

Santa Ana, 29 de abril de 2011.

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Jorge Ismael García Corleto es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en Psicología, y en Educación y master en Educación Superior; trabaja en la docencia en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.

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